Los supuestos hechos se remontan a mayo de 2000, en el marco del fallido intento de golpe de Estado contra el Gobierno presidido por Luis González Macchi (1999-2003), en el que Bower desempeñaba como ministro del Interior
En ese contexto, el comisario Alfredo Cáceres y al oficial Jorge López denunciaron que fueron sometidos a torturas el 21 de mayo en el cuartel de la Marina, donde fueron trasladados para ser interrogados por su supuesta participación en el golpe, que implicó a varios militares retirados y policías.
La denuncia contra Bower no tuvo avances significativos en el ámbito judicial hasta que la semana pasada el juez Gustavo Amarilla determinó elevar la causa a juicio oral con base en los elementos probatorios de la Fiscalía.
«La Fiscalía dice contar con elementos probatorios para probar el hecho, eso no significa de que lo pueda hacer (en un juicio) en el sentido de que le va a convencer esa prueba a los jueces, dijo Amarilla a Efe.
Sin embargo explicó que la defensa de Bower apeló la decisión del juez, que fue acompañada con la imposición de una fianza de 1.000 millones de guaraníes (unos 175.000 dólares estadounidenses) y la prohibición de salir del país.
«Todo está apelado, por lo menos una parte donde le impongo medidas cautelares, no apelan en su unidad el auto de elevación a juicio, sino una parte de la resolución que es donde yo le pongo las medidas», añadió.
El pedido de elevar a juicio el caso se dio en la semana en que el exfiscal de la causa Amilcar Ayala remitiera al Ministerio Público copias del libro en el que se registran las visitas al Comando de Ingeniería de la Marina donde habrían sido torturados los oficiales.
El libro es una de claves del caso, puesto que está desaparecido, si bien las copias del mismo, que están en poder de las Fiscalía, probarían la presencia de Bower en el lugar de los supuestos hechos, dijo Ayala a Efe.
Ayala explicó que el libro fue primero sustraído de la Marina, en el curso de las primeras investigaciones, aunque luego fue a parar por un periodista que finalmente lo entregó a la Fiscalía.
Agregó que él hizo copias del libro, las cuales guardó después de que un escribano público diera fe de que se trataban de copias fieles al original.
Ayala indicó que tras hacer las copias remitió el libro a la Marina y lo solicitó de manera formal para que pueda ser integrado a las pruebas de la Fiscalía.
Sin embargo, el documento finalmente se extravió en el Ministerio Público, donde había sido trasladado.
Amarilla expresó que las copias remitidas del libro no influyeron en su decisión de elevar a juicio el caso.
Pero Ayala señaló que las copias del libro son vitales para el proceso porque «es el único elemento que comprueba la presencia del señor Bower en el lugar».
El exfiscal se mostró confiado en que la causa sea finalmente elevada a juicio tras todo este tiempo.
«De que se va a dar estoy seguro de que se va a dar (el juicio)», concluyó el exfiscal. EFE.

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