Según Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), el crecimiento fue impulsado por las buenas condiciones climáticas, una siembra eficiente y una mayor disponibilidad de materia prima para la industria.
Además, la demanda internacional de aceite de soja continúa fortaleciéndose, especialmente por su uso en la producción de biodiésel, impulsada por políticas de biocombustibles en países como Brasil y Estados Unidos.
Actualmente, productos paraguayos con valor agregado, como la harina y el aceite de soja, llegan a más de 40 mercados internacionales, contribuyendo a diversificar las exportaciones del país.

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