Un violento asalto tipo comando sacudió la madrugada de este martes a la ciudad de Santa Rita, departamento de Alto Paraná, cuando una gavilla integrada por más de 20 hombres fuertemente armados atacó de manera simultánea tres entidades bancarias y una casa de cambios ubicadas en la zona céntrica de la ciudad. El operativo criminal se inició alrededor de las 01:50 y tuvo como blancos las sucursales de Banco Familiar, GNB, ueno bank y Santa Rita Cambios.
Según los primeros informes policiales, los delincuentes utilizaron explosivos de gran potencia para destruir accesos y bóvedas, además de armas largas y vehículos de apoyo. Durante el golpe redujeron a policías, guardias de seguridad y funcionarios de las entidades financieras, a quienes mantuvieron como rehenes mientras ejecutaban el atraco. Las autoridades confirmaron que varios agentes fueron desarmados y que las víctimas no sufrieron lesiones de gravedad.
Las mayores afectaciones se registraron en los locales de Banco Familiar y GNB, cuyas bóvedas fueron alcanzadas por las explosiones. De acuerdo con los investigadores, en ambos casos los asaltantes habrían logrado apoderarse de una importante suma de dinero, cuyo monto aún no fue determinado.
Informes preliminares señalan que del banco GNB se habrían llevado Gs 2.000 millones. El Banco Familiar emitió un comunicado en donde señalaba que los daños estaban siendo evaluados y cuantificados, pero no dieron a conocer montos.
En cambio, en Ueno Bank y en la casa de cambios Santa Rita no lograron concretar el robo de efectivo, aunque sí sustrajeron armas pertenecientes a guardias de seguridad. En uno de los locales incluso quedó un explosivo sin detonar, que posteriormente fue desactivado por especialistas.
Tras consumar el ataque, los integrantes de la banda escaparon utilizando varios vehículos. Para dificultar la persecución policial incendiaron al menos dos automóviles en distintos accesos a la ciudad y esparcieron clavos conocidos como “miguelitos” sobre las rutas de salida. El operativo de fuga permitió que los delincuentes abandonaran la zona antes de la llegada de refuerzos policiales, en un esquema similar al utilizado en otros asaltos de gran envergadura ocurridos recientemente en el este del país.
A medida que avanzan las investigaciones, la Policía Nacional y el Ministerio Público comenzaron a identificar posibles responsables. Informaciones preliminares señalan que entre los sospechosos figuran un suboficial policial en actividad, Néstor Iván Ramírez Marín, con orden de captura por un asalto anterior en Paso Yobái y un condenado por secuestro, Osmar Javier Lezcano Sanabria, que se encontraba prófugo tras no regresar de una salida transitoria. Las autoridades analizan además imágenes de circuito cerrado y otros elementos recolectados en la escena para determinar la composición completa de la organización criminal.
El caso también abrió interrogantes sobre la capacidad de respuesta de los organismos de seguridad. El ministro del Interior, Enrique Riera, admitió las falencias en cuanto al número de efectivos destinados a la seguridad en una ciudad como Santa Rita, así como el armamento que poseen.
El ministro no descartó la participación del grupo criminal brasileño PCC debido al nivel de planificación, la cantidad de hombres movilizados y el uso de explosivos.
Mientras continúan los peritajes y la cuantificación del botín, el megaasalto vuelve a instalar el debate sobre la presencia del crimen organizado en la zona fronteriza y las fallas de inteligencia que permitieron uno de los golpes más espectaculares registrados este año en Paraguay.

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