La madrugada del 20 de junio quedará marcada como una de esas noches que el hincha paraguayo tardará en olvidar. Con sufrimiento, entrega y una enorme cuota de carácter, la selección paraguaya derrotó 1-0 a Turquía por la segunda fecha del Grupo D de la Copa Mundial de la FIFA 2026 y se mantiene con vida en la lucha por un lugar en la siguiente ronda.
El único gol del encuentro llegó gracias a Matías Galarza, quien además fue elegido como el «Mejor Jugador del Partido» tras una actuación sobresaliente tanto en ataque como en la recuperación de la pelota, subiendo y bajando constantemente.
La victoria tuvo un sabor especial para Paraguay, que volvió a ganar un partido en una Copa del Mundo luego de 16 años. La última vez había sido el 20 de junio de 2010, cuando la Albirroja derrotó 2-0 a Eslovaquia en el Mundial de Sudáfrica.
Una expulsión que cambió el partido
El encuentro dio un giro importante a los 48 minutos del primer tiempo con la expulsión de Miguel Almirón. El «10» albirrojo recibió la tarjeta roja tras cubrirse la boca mientras discutía con un futbolista turco.
La acción fue sancionada en aplicación de una de las nuevas normativas impulsadas por la FIFA, que busca evitar que los jugadores oculten posibles insultos o expresiones discriminatorias durante confrontaciones dentro del campo de juego.
Con diez hombres durante prácticamente toda la segunda mitad, Paraguay se vio obligado a modificar su planteamiento y apostar por la resistencia.
Aguantar y creer
Turquía asumió el protagonismo y empujó constantemente en busca del empate. La presión del conjunto europeo mantuvo en alerta permanente a la defensa paraguaya, que debió multiplicar esfuerzos para sostener la ventaja mínima.
La tensión también se trasladó a las tribunas y a las redes sociales debido a varias decisiones arbitrales de Iván Barton. El juez salvadoreño fue objeto de críticas por parte de aficionados paraguayos, especialmente por el manejo de algunas jugadas y por la cantidad de minutos añadidos en el complemento.
Sin embargo, más allá de las polémicas, la Albirroja mostró una faceta que históricamente la caracterizó en las grandes competencias: sacrificio, orden y una enorme capacidad para competir en escenarios adversos.
De Rambert Vera a Matías Galarza
La gran figura de la noche fue Matías Galarza. Además del gol que definió el encuentro, el mediocampista destacó por su despliegue físico y compromiso defensivo, méritos que le permitieron quedarse con el reconocimiento al Mejor Jugador del Partido.
Su actuación dejó una llamativa coincidencia para la estadística. Exactamente un 20 de junio, pero de 2010, Rambert Vera también había convertido un gol y sido elegido Mejor Jugador del Partido en la victoria paraguaya ante Eslovaquia en Sudáfrica.
Dieciséis años después, otro mediocampista paraguayo volvió a escribir su nombre en una fecha especial para la historia mundialista de la selección.
Una final por delante
Con los tres puntos obtenidos ante Turquía pero con una diferencia de -2 goles, Paraguay llega con vida a la última jornada del Grupo D. La Albirroja quedó igualada en unidades con Australia, su próximo rival, en un duelo que será decisivo para definir las aspiraciones de clasificación.
El sueño sigue intacto. Después de una larga espera, Paraguay volvió a ganar en un Mundial y ahora tendrá una nueva final por delante para intentar extender su aventura en la máxima cita del fútbol.
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