El presidente de la República, Santiago Peña, reconoció que Paraguay todavía no cuenta con reglas claramente definidas para el otorgamiento de subsidios energéticos a potenciales inversionistas, en medio de la controversia generada por la derogación de los decretos que establecían condiciones especiales para proyectos de gran consumo eléctrico, entre ellos el impulsado por la empresa Atome.
Durante una conversación con la prensa, el mandatario señaló que, tras la eliminación de los decretos, la discusión volvió al ámbito de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), institución que actualmente mantiene conversaciones con la firma interesada en desarrollar el proyecto.
«Al derogar los decretos, vuelve la discusión a la ANDE. La ANDE está teniendo la conversación con la empresa y esperaremos la conclusión de esa conversación», expresó Peña.
El jefe de Estado advirtió que existe el riesgo de que la inversión no se concrete si no se alcanzan las condiciones requeridas. Según indicó, se trata de la mayor inversión privada proyectada en la historia del país y cuenta con respaldo de organismos internacionales y capitales europeos.
Peña mencionó que detrás del emprendimiento existen financiamientos del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del Banco Europeo de Inversiones y de inversionistas privados europeos. Incluso aseguró que representantes diplomáticos europeos manifestaron preocupación por la incertidumbre generada en torno al proyecto.
Incentivos sí, pero bajo análisis técnico
Consultado sobre los cuestionamientos respecto a los decretos derogados y la participación de la ANDE en la fijación de tarifas, Peña sostuvo que el criterio técnico siempre estuvo presente y que la estatal eléctrica conserva la facultad de negociar y firmar los contratos correspondientes.
Según explicó, los decretos tenían como objetivo crear un marco jurídico para industrias emergentes vinculadas a centros de datos, inteligencia artificial y otros sectores de alto consumo energético.
Respecto a la posibilidad de ofrecer tarifas por debajo de los costos de la ANDE, el mandatario evitó descartar de plano la aplicación de incentivos y recordó que Paraguay ya cuenta con regímenes especiales para atraer inversiones, como la maquila y las zonas francas.
«La generación de incentivos forma parte de nuestra legislación. Hay empresas que pagan menos impuestos porque a cambio generan empleo y desarrollan nuevas industrias», argumentó.
Debate sobre las finanzas de la ANDE
Las declaraciones del presidente se producen en medio de un intenso debate sobre los límites que debería tener cualquier esquema de incentivo energético. Especialistas consultados en Ñandutí coincidieron en que Paraguay necesita atraer inversiones de gran escala, pero advirtieron que cualquier beneficio tarifario debe analizarse cuidadosamente para evitar comprometer el equilibrio financiero de la ANDE.
La discusión gira en torno a una pregunta central: hasta qué punto el país puede ofrecer condiciones preferenciales a grandes consumidores de energía sin trasladar costos al resto de los usuarios ni afectar la capacidad de inversión de la empresa estatal.
Mientras continúan las negociaciones entre la ANDE y la empresa interesada, el caso expone un desafío de fondo para el Gobierno: definir reglas transparentes y previsibles para el otorgamiento de incentivos energéticos que permitan atraer inversiones sin poner en riesgo la sostenibilidad del sistema eléctrico nacional.
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