Vanessa Florentín, presidenta de la Federación Paraguaya de Pacientes con Enfermedades Raras (FEPPER), sostuvo que el problema se registra a nivel nacional y denunció que la escasez alcanza tanto a medicamentos como a insumos para estudios clínicos.
«Creemos que nos están queriendo dejar morir», expresó. Además, afirmó que durante una reunión un funcionario del Ministerio de Salud le manifestó que se priorizaba la compra de medicamentos de uso masivo antes que tratamientos para un reducido grupo de pacientes con enfermedades poco frecuentes.
Por su parte, Lourdes Morales, de la Asociación de Pacientes con Esclerosis Múltiple (APEMED), señaló que la interrupción de los tratamientos permite el avance de la enfermedad y aseguró que la falta de medicamentos también afecta a pacientes del Instituto de Previsión Social (IPS).
«La medicación hace que frene la enfermedad, no mejoramos, pero en la medida que tengamos menos acceso al tratamiento, la enfermedad tiene vía libre para hacer lo que quiere con nosotros», afirmó.
Morales también cuestionó una resolución que, según indicó, condiciona el cumplimiento de acciones de amparo favorables a la disponibilidad presupuestaria para adquirir los medicamentos.
«Eso significa que se acepta el amparo, es favorable la sentencia, pero si no hay plata para comprar ese medicamento no se va a proveer. En consecuencia, son papelitos que son favorables, pero la salud que es lo real, cierto y concreto está desmejorada porque no llega la medicación», sostuvo.
Las representantes advirtieron además que el impacto del desabastecimiento se extiende a las familias cuidadoras, que deben asumir mayores costos y reorganizar su vida laboral para atender a los pacientes. Asimismo, anunciaron que, si no obtienen respuestas de las autoridades, impulsarán nuevas denuncias y recurrirán a organismos internacionales por considerar vulnerado el derecho al acceso a la salud.
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