El caso, que inicialmente fue manejado como un suceso sin complicaciones criminales tras la expulsión del bebé durante una consulta, dio un giro radical tras el análisis realizado en la Morgue Judicial de Asunción. El informe forense determinó que el niño tenía entre 37 y 38 semanas de gestación y pesaba 3.580 gramos.
Las pruebas científicas confirmaron que el bebé respiró tras el parto. Los médicos detectaron lesiones en el cuello, signos de cianosis y sangrado en nariz y boca, compatibles con una asfixia mecánica por sofocación mediante la compresión del cuello y obstrucción de vías respiratorias.
Tras conocerse estos resultados, la investigación del Ministerio Público, a cargo de la fiscal Katia Estela Uemura, se centra ahora en identificar al responsable del fallecimiento. La hipótesis principal apunta a que la madre habría sofocado al recién nacido, por lo que se aguardan nuevas diligencias para determinar las responsabilidades correspondientes.

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