Según explicó, el llamado fue identificado como «quirófanos modulares», aunque en realidad contemplaba la instalación y el reacondicionamiento de 11 quirófanos ubicados originalmente en el séptimo piso del Hospital Central. «Ahí empezamos con el primer problema porque se está comprando otra cosa. Es un reacondicionamiento de los 11 quirófanos que estaban en el 7° piso», manifestó.
Rodríguez indicó que los equipos de refrigeración permanecieron resguardados en la Dirección de Materiales y que en los contenedores se encontraban los soportes de los paneles. Agregó que, pese a ello, la administración solicitó una auditoría para verificar todo el proceso.
La funcionaria explicó que la instalación debió ejecutarse poco después de la compra, pero el cronograma se vio afectado por la pandemia. Posteriormente, durante la evaluación del sitio previsto para el montaje, se detectaron grietas y otras fallas estructurales en el séptimo piso, lo que llevó a suspender la ejecución por motivos de seguridad.
«Se decidió que por una cuestión de seguridad del hospital no se iba a poder desarrollar en ese piso», afirmó. En ese contexto, el IPS evaluó trasladar el proyecto a otra área del hospital, aunque ello implicaba nuevas adecuaciones de infraestructura.
Rodríguez sostuvo además que el lugar de instalación debió haberse asegurado antes de concretar la adquisición de los equipos. «Eso es lo que se tuvo que haber hecho en el 2019: asegurar el sitio donde se tenía que instalar», expresó.
Como parte de las alternativas analizadas, señaló que incluso se proyectó una readecuación de un puesto de distribución para permitir el ingreso de camiones, mediante una nueva licitación estimada en G. 1.600 millones. Sin embargo, indicó que esa iniciativa quedó en suspenso ante la incertidumbre sobre la continuidad de la obra.
La gerente informó también que desde febrero la actual administración ya tenía conocimiento de los problemas estructurales del Hospital Central y decidió priorizar un estudio integral del edificio, desde el subsuelo hasta el octavo piso. El informe técnico será presentado la próxima semana al Consejo de Administración para autorizar el llamado a licitación correspondiente.
«Nuestra idea es ver cuáles son los problemas de estructura que tenemos y que nos detallen cuáles son las posibles soluciones, reforzar el hospital y eventualmente colocar nuevamente lo que estaba previsto en 2019», señaló.
Respecto al contrato, Rodríguez indicó que el monto total ascendía a G. 53.000 millones. Explicó que se abonó un anticipo del 20%, posteriormente se realizó otro desembolso y se incorporó una adenda por aproximadamente G. 8.000 millones para la adquisición de paneles solares, cuyo pago también fue efectuado. Añadió que el resto permanece pendiente y que los paneles ya fueron entregados, aunque su instalación dependerá de la readecuación edilicia y de la implementación de los sistemas de climatización y refrigeración.
Consultada sobre si la empresa adjudicada impedía abrir los contenedores, Rodríguez respondió que no podía afirmarlo. Indicó que funcionarios del área de mantenimiento solicitaron explicaciones a la firma sobre los materiales entregados, pero los representantes no acudieron al lugar.
Finalmente, reiteró que el nombre de la licitación contribuyó a la confusión pública, ya que dio la impresión de que se adquirirían equipos biomédicos. «Creo que el llamado tuvo que haber sido denominado de otra manera porque uno lee y cree que se tiene que proveer aparatos biomédicos y no es así», concluyó.
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