Mendieta expresó su orgullo absoluto al ver a su hijo alcanzar la cima del fútbol mundial a sus cortos 20 años. «No hay palabras para describir lo que siente una mamá al ver que él pueda alcanzar estos logros», confesó emocionada ante la hazaña de la Albirroja.
El camino de Alexandro no fue casualidad, sino producto de una pasión que nació a los tres años, cuando prefería estar en la cancha antes que cumplir con sus deberes escolares. Su destreza física y técnica, incluso desde niño, llamó la atención de referentes como el exfutbolista Virgilio Ferreira durante torneos de barrio.
La carrera del joven albirrojo se consolidó con esfuerzo propio: debutó en la Intermedia a los 13 años con el Atyra FC y luego dio el salto al Club Guaraní de la mano de Juan Manuel Battaglia. «No hemos golpeado puertas a nadie, gracias a Dios», aseguró la docente, subrayando que el éxito es fruto exclusivo de la perseverancia de Alexandro.
Sobre el presente mundialista, Mendieta reveló detalles de la mentalidad de su hijo tras los partidos clave. Tras la victoria ante Alemania, la emoción fue desbordante: «Le envié un audio llorando porque temblaba todo. Horas después me respondió, se le escuchaba muy eufórico», relató.
Finalmente, sobre el complejo duelo ante Francia, destacó la madurez analítica del jugador. «Me dijo que fue un partido que no fue tan difícil, pero que tampoco fue sencillo, y me recalcó que esto iba a ser así», concluyó sobre el enfoque que mantiene el seleccionado albirrojo en la máxima cita del fútbol.

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