El Vaticano nombró al sacerdote Mario León Dorado, prefecto apostólico de El Aaiún-Sáhara, como administrador apostólico de la Iglesia católica en Marruecos, tras la retirada del cardenal español Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat, quien mantiene nacionalidad paraguaya y vivió cerca de 20 años en el país.
Según informó la archidiócesis, León Dorado ejercerá de forma provisional con los derechos y facultades de un obispo residente, mientras López Romero permanece con su jurisdicción suspendida y retirado en España.
En un comunicado, López Romero remarcó que continúa siendo el obispo titular y que la medida responde a la espera de los resultados de la investigación que lleva adelante la Santa Sede, con el fin de garantizar el funcionamiento de la archidiócesis. «Nunca tantas personas han rezado por mí; esto da sus frutos y se lo agradezco», expresó, y afirmó sentirse «bien, en paz y tranquilo».
Al menos cinco mujeres acusaron al arzobispo de presuntas agresiones sexuales el pasado mes de julio, según una investigación divulgada por la agencia AFP. Fuentes judiciales consultadas por la agencia EFE indicaron que no existen denuncias presentadas ante la Justicia marroquí. El propio cardenal negó las acusaciones, aunque decidió apartarse de sus funciones mientras continúa la investigación.
López Romero, nacido en Almería, España, se formó con los salesianos y estudió periodismo en Barcelona. Estuvo destinado durante cerca de 20 años en Paraguay y Bolivia, país que lo marcó hasta el punto de obtener la nacionalidad paraguaya. Considerado cercano al papa Francisco, fue nombrado arzobispo de Rabat en 2017 y cardenal dos años después. Participó además del cónclave que eligió al sucesor de Bergoglio, donde su nombre llegó a figurar entre los papables.

Deja una respuesta