El mecánico especializado en vehículos pesados Luis Fleytas analizó en profundidad el accidente ocurrido el 15 de agosto en Pedrozo, distrito de Ypacaraí, y concluyó que la responsabilidad del hecho -que dejó seis víctimas fatales- está dividida en partes iguales entre el conductor del camión y otros factores que dependen de la técnica de manejo, más que de una falla mecánica en sentido estricto.
El conductor, identificado como Víctor Delacruz, de 48 años, ya fue imputado por homicidio culposo y continúa con prisión preventiva. Un equipo de peritos deberá determinar con mayor precisión las causas técnicas del choque; el análisis de Fleytas es una lectura experta externa, no una pericia oficial.
Según explicó el mecánico, los vehículos livianos frenan con un circuito hidráulico: al pisar el pedal, la presión empuja el fluido hacia las ruedas y hace que las pastillas aprieten el disco. Los camiones, en cambio, usan dos circuitos de aire: uno libera el freno para permitir el movimiento y el otro lo activa.
Fleytas detalló que este tipo de camiones -y en particular la marca del vehículo accidentado, un Scania- cuenta con un sistema de seguridad que bloquea el vehículo de forma automática si detecta una pérdida de aire o una presión insuficiente. Si el camión no quedó bloqueado por esa vía, explicó, significa que los tambores o discos de freno se cristalizaron por un fenómeno de sobrecalentamiento, al que llamó «efecto Fanning».
Sobre versiones que apuntan a que una manguera de aire se habría soltado, el mecánico explicó que incluso la de menor calibre posible, de 6 milímetros, provocaría un frenado inmediato ante una pérdida continua. Por eso, sostuvo, si eso hubiera ocurrido y el camión no frenó, la explicación más probable sigue siendo que los frenos ya estaban cristalizados por el uso.
Uno de los puntos centrales del análisis de Fleytas es el uso de las marchas. Cuestionó una versión que circulaba sobre el hecho, según la cual el conductor intentó poner una marcha alta cuando el freno ya no respondía, algo que consideró un error grave: las marchas altas están pensadas para ganar velocidad, no para controlar un descenso sin frenos. El propio Delacruz confirmó ese punto en su relato de los hechos: «Metí el cambio en alta, pero ya no detuvo. La carga misma empujó», dijo el chofer.
El mecánico explicó que los camiones de gran porte cuentan con marchas altas y bajas, e incluso una velocidad llamada «súper lenta», pensada para desplazamientos muy cortos. El uso correcto de esas marchas para bajar pendientes se conoce como freno de motor; circular en punto muerto o acelerando en ese tramo, en cambio, es -según Fleytas- un error grave y propio de conductores inexpertos.
Para el mecánico, este tipo de errores no constituye una falla mecánica en sentido estricto -que definió como un desperfecto ajeno al manejo, como una rueda que se suelta por no haber sido ajustada correctamente-, sino un factor que depende exclusivamente del conductor. En ese sentido, cuestionó un video que muestra al camión pasando junto a la rampa de frenado de emergencia sin reducir la velocidad, un punto que contrasta con el propio relato de Delacruz, quien sostuvo que revisó los frenos en ese control y no detectó imperfecciones antes de continuar.
El mecánico agregó que este tipo de camiones puede tener hasta diez cambios, aunque el que protagonizó el accidente -de porte mediano y un solo eje trasero- contaría con ocho. Estimó la carga segura para ese tipo de eje en entre 12.000 y 15.000 kilos, una cifra menor a los 16.500 kilos que, según el propio Delacruz, tenía habilitados el camión y que dijo transportar de forma habitual.
Fleytas cerró su análisis con una reflexión sobre las causas de fondo de este tipo de errores. «Nadie amanece queriendo matar gente al volante», señaló, y apuntó que la prisa, las extensas jornadas fuera de casa o los bajos salarios de los choferes de carga suelen sumarse como factores detrás de estas conductas. El propio Delacruz, visiblemente afectado al enterarse en una entrevista de que el accidente había sumado una sexta víctima fatal, había dicho: «Esto golpea mucho […] a mí no me importa mi destino, lo que más lamento son las víctimas».
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