Demanda eléctrica crece por electrointensivas y criptomineras y enciende alertas para 2030, advierten especialistas

Según datos que citó el ingeniero Fabián Cáceres, exgerente técnico de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), y, como Pedro Ferreira, firmante de una nota crítica dirigida al jefe de Gabinete, la industria electrointensiva y la criptominería suman hoy cerca de 1.300 megavatios de consumo, una cifra equivalente a la producción de casi dos turbinas de Itaipú. El consumo de los hogares, en cambio, casi no varió: el salto lo explican estos grandes clientes industriales.

Que el consumo suba no es, en sí, un problema: refleja una economía que atrae industria y busca crecer. La dificultad aparece cuando se compara ese ritmo con la velocidad, mucho más lenta, a la que el país logra sumar generación nueva y modernizar las redes que la transportan.

No es una alerta nueva: la propia ANDE viene proyectando un alza sostenida de la demanda y evalúa, entre otras salidas, sumar generación solar, baterías de almacenamiento, pequeñas centrales hidroeléctricas y nuevos contratos de generación, ante el riesgo de un punto crítico si esas fuentes no llegan a tiempo.

En la misma línea, el ingeniero Pedro Ferreira, expresidente de la ANDE, cuestionó que el Gobierno dedique sus energías a debatir en apenas 15 días la creación de un Ministerio de Energía y un ente regulador, mientras quedan sin resolver asuntos urgentes: el anexo C de Itaipú, que debía revisarse desde 2024 y probablemente seguirá vigente sin cambios en 2027, y la construcción de la línea de 500 kV hasta Valenzuela, indispensable para que la ANDE pueda vender energía a nuevos clientes.

«¿Vamos a dejar que los brasileros lleguen a 10 dólares, teniendo nosotros la posibilidad de vender a 70, o estamos clausurando esa posibilidad porque queremos vender a otro a 25?», cuestionó Ferreira, en referencia a una oferta de compra que, según dijo, el Gobierno no atiende.

Ferreira también reclamó falta de transparencia: pidió por escrito la resolución de tarifas del 9 de mayo de 2024 y los presupuestos de Itaipú de los últimos tres años sin obtener respuesta, y afirmó que para conocer datos básicos de Itaipú y Yacyretá hay que recurrir a los sitios web de las empresas de Brasil y Argentina, porque el lado paraguayo no los publica.

Hay además una lectura económica de fondo: la energía barata y disponible fue, durante años, uno de los grandes atractivos de Paraguay para captar industria, y esa ventaja se debilita si la planificación sigue llegando tarde. Más que evitar cortes de luz, el país tiene por delante una decisión de fondo: qué matriz energética quiere para los próximos diez años y cuánto está dispuesto a invertir para lograrla.


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