La crisis del sector salud en Paraguay escaló tras el fin de una huelga nacional de cinco días convocada por el Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), que concluyó sin un acuerdo formal con el Ministerio de Salud, y derivó en una ola de renuncias masivas.
Ante la falta de respuestas a sus demandas salariales y de carga horaria, alrededor de 300 médicos especialistas presentaron su renuncia formal ante el Ministerio de Salud. El golpe más crítico se registró en pediatría: la salida masiva incluye la baja del 74% de los terapistas intensivos infantiles del país y de decenas de cirujanos pediatras. La situación dejó en estado de vulnerabilidad extrema a centros de referencia nacional como el Hospital Pediátrico Acosta Ñu, el Hospital de Trauma de Asunción, el Hospital Nacional de Itauguá y el Hospital Materno Infantil San Pablo.
La crisis trascendió las fronteras del país: sociedades científicas de cirugía pediátrica y colegios médicos de Argentina, Uruguay y México emitieron comunicados de alerta, en los que expresaron preocupación por el riesgo de dejar desatendidos a los niños paraguayos, respaldaron el reclamo de sus colegas locales y advirtieron sobre un posible desborde de pacientes hacia hospitales de zonas fronterizas.
El gremio médico paraguayo ya anunció nuevas medidas de fuerza en caso de que el Gobierno no modifique su posición frente al reclamo salarial.

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