Hugo Javier permanece en coma inducido tras incidente en su celda: no descartan ACV y abren investigación

El exgobernador del departamento Central, Hugo Javier González Alegre, permanece internado en coma inducido en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Nacional de Itauguá, luego de haber sido hallado inconsciente la noche del 6 de septiembre en el baño de su celda, en el penal de la Esperanza, donde cumple una condena dictada en un primer juicio.

Según relató el director de Establecimientos Penitenciarios, Rubén Peña, el hecho fue reportado alrededor de las 23:15 por uno de los dos compañeros de celda de González, quien lo encontró tendido en el piso, inconsciente y con contusiones en el rostro. Desde la sanidad penitenciaria fue derivado al Hospital de Trauma y luego al Hospital de Barrio Obrero, donde ingresó convulsionando y debió ser intubado. Su director, el Dr. Adán Godoy, calificó entonces su estado como «muy grave» y explicó que, con la sola información del relato de los guardias, resultaba imposible reconstruir la secuencia exacta de lo ocurrido.

González fue luego trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Nacional de Itauguá. Su abogado, Bernardo Villalba, cuestionó públicamente la demora en ese traslado y reclamó garantías de atención en el sistema público, recordando que su defendido «no tiene ni para comprarse un geniol». El juez de Ejecución Carlos Mendoza dispuso el cambio de destino de la ambulancia y ordenó la constitución de un médico forense, con un plazo de seis horas para presentar un informe sobre el estado de salud del paciente.

El diagnóstico, entre el ACV y el trauma

En un primer momento, el diagnóstico preventivo manejado por los médicos apuntaba a un accidente cerebrovascular (ACV). Sin embargo, el director del Hospital Nacional de Itauguá, Dr. Miguel Ferreira, informó horas después que el neurocirujano que atendió a González había descartado esa hipótesis a partir de una tomografía que reveló un hematoma epidural y una lesión que, según el equipo médico, «se produce por trauma».

Esa versión fue matizada en una actualización posterior del propio Ferreira, quien remarcó que la lesión más grave es a nivel cerebral y que, por el momento, «no se descarta» que González haya sufrido un ACV. El médico confirmó además hematomas alrededor de los ojos —»evidentemente es un trauma», dijo— y en otras partes del cuerpo, y no descartó una nueva intervención quirúrgica. «Necesitamos 48 horas para determinar si tiene algún daño permanente», señaló.

En la misma jornada, el Dr. José Espínola ofreció una descripción más detallada del cuadro: sangrados en la región del tronco cerebral y en la zona frontal, que podrían originarse tanto en un traumatismo como en una crisis hipertensiva. Espínola planteó que tampoco puede descartarse una agresión previa a la caída.

«Hay probabilidades de que haya sido herido, por eso queremos ser prudentes», dijo, aunque aclaró que no hay confirmación al respecto. Otra de las hipótesis que se maneja, explicó, es que González haya sufrido un ACV mientras estaba en el baño, cayera y se golpeara fuertemente el rostro contra el inodoro u otra superficie. Para esclarecerlo, los médicos analizarán las tomografías, las lesiones externas —escoriaciones en miembros, hombro, región glútea y espalda— y el informe quirúrgico del neurocirujano.

González fue sometido posteriormente a la colocación de un catéter de derivación ventricular externa, en un procedimiento que, según una tomografía de control, resultó exitoso. Espínola indicó que presenta hematomas intracerebrales pequeños producto del traumatismo, pero advirtió que las convulsiones previas al traslado podrían haber generado un período de hipoxia cerebral aún no determinado. Por ese motivo permanecerá en sedación profunda o «coma inducido», con retiro gradual previsto a partir de las 48 horas para evaluar su estado neurológico.

La investigación fiscal

El Ministerio Público abrió una investigación en la Penitenciaría La Esperanza para esclarecer si existió un hecho punible. El fiscal Luis Chamorro y el juez Carlos Mendoza gestionan la obtención de las imágenes de las cámaras de seguridad del penal, desde el momento en que González ingresó a su celda hasta que fue encontrado. El magistrado ordenó además que un médico forense se constituya en el Hospital Nacional de Itauguá para presentar un informe sobre la situación de salud del exgobernador.

La versión de la defensa

Consultado sobre lo ocurrido, Villalba explicó que González compartía celda con otras dos personas y que, según sus cálculos —basados en el horario en que el director nacional de Institutos Penales recibió el reporte, unos 15 minutos antes de la medianoche—, el hecho se habría producido entre las 23:00 y las 23:45. El abogado dijo no conocer la identidad de los otros dos internos y pidió que se consulte a la Dirección de Establecimientos Penitenciarios al respecto.

Villalba se inclina personalmente por la hipótesis de un accidente antes que una agresión provocada, ya que, según argumentó, de haber sido intencional debería haber hematomas en otras partes del cuerpo. Añadió que no hay amenazas previas conocidas contra González, quien —contó— se levantaba de madrugada para elaborar chipa, que vendía los fines de semana a familiares de otros internos, y que los domingos integraba el coro de la iglesia del penal. También relató que, en el juicio que derivó en su condena, dos pericias del propio Ministerio Público —una del arquitecto Macayama y una pericia contable— no habrían hallado irregularidades en las obras investigadas ni faltante de dinero, y expresó su esperanza de que el caso, actualmente en la Corte, derive en un nuevo juicio.

Imágenes y acusación política

En las últimas horas circularon las primeras imágenes de la celda donde fue hallado González, que muestran manchas de sangre en el piso del baño y el momento en que personal policial y penitenciario le brindaba las primeras asistencias.

El caso escaló también al plano político luego de que el precandidato presidencial Miguel Prieto publicara en su cuenta de X una acusación sin pruebas, al vincular la descompensación de González con una supuesta intención de silenciarlo: «Lo de Hugo Javier fue una quema de archivo. Ya lo usaron, ya no les sirve. Ahora lo mandan liquidar. Porque es peligroso que salga a hablar», escribió.


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