Para el sector de biocombustibles, Paraguay tiene una oportunidad que va más allá de la producción de combustibles con menor impacto ambiental. La disponibilidad de materias primas agrícolas y la importante capacidad industrial instalada permiten transformar parte de la producción agropecuaria en energía, generando al mismo tiempo empleo y mayor valor agregado.
Según explicó Massimiliano Corsi, presidente de la Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energía Renovable (Biocap), Paraguay puede aprovechar materias primas como la soja, el maíz, los cereales y la caña de azúcar para producir tanto alimentos como energía, a través de productos como el etanol y el biodiésel.
A su criterio, los biocombustibles también representan una herramienta de soberanía energética, al permitir reducir la dependencia de combustibles fósiles importados. “El desarrollo de la producción local brinda además mayor protección frente a las fluctuaciones y crisis internacionales vinculadas al mercado energético”, señaló.
Con mayor mezcla existe mayor oportunidad para el mercado
Uno de los principales cambios para el sector se está dando gracias a la modificación del marco legal con la Ley 7635/26 que contempla la posibilidad de aumentar progresivamente la mezcla obligatoria de biodiésel en el diésel común. La la resolución N° 472 del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), firmada el 19 de junio de este año, establece una mezcla obligatoria de entre 8 % y 10 % de biodiésel en el gasoil tipo III, promueve un mayor aprovechamiento de las materias primas producidas localmente.
Actualmente, según mencionó el representante del sector, el esquema establece una mezcla del 7% hasta fin de año, mientras que desde enero del próximo año el porcentaje mínimo será del 8%, lo que representa un paso importante para la industria local que posee capacidad instalada suficiente para acompañar este crecimiento.
“El sector está listo, tenemos capacidad instalada como para aumentar esa mezcla, principalmente por el crecimiento de las inversiones realizadas en plantas de producción de biodiésel y etanol. El aumento de la mezcla también representa una oportunidad para ampliar el mercado interno y generar un mayor impacto en la sustitución de combustibles importados”, aseguró Corsi.
De acuerdo con el experto, el desarrollo de los biocombustibles ya representa un movimiento económico relevante para el país y recordó que el sector había facturado alrededor de USD 550 millones en el 2025 y estimó que este año podría alcanzar entre USD 600 millones y USD 700 millones.
“Estos 700 millones de dólares son divisas que se están produciendo en Paraguay, lo que significa 700 millones de dólares que se quedan en el país”, destacó. Al respecto remarcó que la producción nacional no se limita al mercado interno, ya que Paraguay también exporta biodiésel y etanol a diversos mercados incluyendo el europeo.
En el caso del biodiésel, mencionó que hasta el momento se exportaron 18 millones de litros a Países Bajos, mientras que también se realizan envíos de etanol a otros mercados del exterior.
“Para el sector, el acceso a mercados europeos constituye además una validación de la calidad de la producción paraguaya, considerando las exigencias que aplican estos mercados. Paraguay, hoy en día, está en posición de ser líder de producción de biocombustibles para el mundo”, afirmó el presidente de Biocap.
De materia prima a nuevos productos
De acuerdo con Massimiliano Corsi, el desarrollo de la industria también abre la puerta a una nueva etapa de transformación de los biocombustibles existentes en productos destinados a sectores que demandan alternativas de menor emisión.
Uno de los principales focos en la actualidad, según mencionó, está puesto en el combustible sostenible para aviación (SAF). El etanol, especialmente el producido a partir de caña de azúcar, podría convertirse en materia prima para este tipo de combustible.
“Esta será una de las grandes oportunidades y desafíos para la industria en los próximos años, teniendo en cuenta el crecimiento de la demanda mundial de combustibles sostenibles para aviación. En ese sentido, Paraguay podría avanzar en inversiones destinadas a transformar parte del excedente de etanol disponible en combustible sostenible para el sector aéreo”, dijo.
De cara a los próximos cinco años, la expectativa de la industria está puesta en la consolidación del mercado interno y en un crecimiento progresivo de los porcentajes de mezcla que permitiría generar un mercado más amplio y, a medida que la industria mejore su eficiencia en la compra de materias primas y en los procesos productivos, también podría mejorar la competitividad del biodiésel.
“El precio del biodiésel mejorará hacia un sendero de crecimiento y previsibilidad para la industria. A esto se suma el potencial de desarrollar nuevos productos a partir del etanol, particularmente el SAF, que podría convertirse en una nueva línea de industrialización para Paraguay”, concluyó Corsi.
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