En lo que va del año, el complejo soja muestra un desempeño positivo pese a un escenario exigente, marcado por mayores costos de combustibles, fertilizantes y otros insumos, en un contexto internacional condicionado por conflictos geopolíticos. Aun así, se observaron resultados favorables tanto en la exportación de soja en estado natural como en la comercialización de sus principales derivados como el aceite, harina y cascarilla, con una cotización especialmente favorable del aceite.
Raúl Valdez, presidente de la Cámara de la Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), realizó un balance sobre la producción y molienda de soja en esta campaña, que a su criterio, presentó un buen nivel tanto en producción como en disponibilidad de materia prima.
“Desde el punto de vista industrial, julio fue particularmente destacado, procesamos 382.000 toneladas de soja, el segundo mayor volumen mensual registrado por nuestra industria”, destacó el titular del gremio
Con este resultado, la molienda acumulada hasta el séptimo mes del año, alcanzó 2.234.720 toneladas, un crecimiento interanual del 12,7%, equivalente a 252.000 toneladas adicionales frente al mismo periodo de 2025. “Es una evolución positiva, aunque el desafío sigue siendo sostener este ritmo y aprovechar plenamente la capacidad industrial instalada”, remarcó Valdez.
Desempeño del comercio exterior
Con relación al comportamiento del comercio exterior del complejo soja, Valdez lo calificó como positivo, debido al crecimiento en volumen y generación de ingresos por exportaciones de USD 3.519,38 millones hasta julio, lo que representa aproximadamente USD 1.000 millones adicionales para el país en comparación con el mismo periodo del año anterior.
El complejo soja representó directamente el 46% de las exportaciones paraguayas durante el periodo analizado. En cuanto a los derivados industriales como el aceite, harina y cascarilla de soja, las ventas externas crecieron un 21% interanual y alcanzaron un total de USD 870,75 millones.
Por otro lado, el presidente de Cappro también destacó la importancia de la agroindustria nacional como puente para conectar al productor paraguayo con el mundo. El mercado de la India se destaca como uno de los más relevantes para el aceite de soja, mientras que la harina tiene una presencia diversificada en Europa, Chile, Perú y diferentes destinos de Asia y Medio Oriente.
“Esto demuestra que Paraguay ya cuenta con productos competitivos, demanda internacional y una plataforma comercial capaz de acceder a mercados muy diversos”, afirmó. Sin embargo, consideró que el principal desafío no está solamente en encontrar compradores, sino en generar las condiciones para abastecerlos de manera competitiva y sostenida.
“Necesitamos previsibilidad, estabilidad normativa, eficiencia logística y condiciones equilibradas que permitan aprovechar plenamente las inversiones y la capacidad industrial instalada. Cuanto más procesemos en Paraguay, mayor será la conexión del productor con los mercados globales y mayor será también el valor que permanecerá en el país en forma de inversiones, empleo, actividad económica y generación de divisas ”, remarcó Valdez.
Precios internacionales y apreciación del guaraní
En otro punto, el titular del gremio destacó que los precios internacionales continúan mostrando una importante volatilidad, influenciados por las perspectivas de producción en los principales países exportadores, el comportamiento de la demanda global y la evolución de los mercados energéticos.
“En este contexto, observamos cierta firmeza en los aceites vegetales, mientras que la soja y la harina enfrentan una dinámica más desafiante. Para la industria, sin embargo, no alcanza con observar únicamente la cotización internacional de la soja”, aseguró.
Según explicó, el resultado depende de la relación entre el costo de la materia prima y el valor de los productos obtenidos, principalmente para el aceite y la harina, además de los costos logísticos, energéticos y operativos. A esto se suma la evolución del tipo de cambio, que con la apreciación del guaraní frente al dólar se introduce una presión adicional sobre la competitividad del sector exportador y sobre los márgenes de procesamiento.
“La apreciación del guaraní presiona la competitividad del complejo agroexportador. Vendemos en dólares, pero una parte importante de nuestros costos operativos, laborales y logísticos se paga en guaraníes; por lo tanto, cuando baja el dólar, los márgenes se reducen”, añadió.
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