Este 21 de septiembre, Día de la Juventud en Paraguay, encuentra al país ante el desafío de convertir su bono demográfico en oportunidades concretas. Los últimos datos específicos del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes a 2024, estiman en 1.504.257 a los jóvenes de 15 a 29 años, equivalentes al 25,4% de la población comprendida por la encuesta.
El 64,3% reside en zonas urbanas y el 35,7% en áreas rurales. Pero las brechas siguen siendo importantes: 275.067 jóvenes, el 18,4%, estaban en situación de pobreza, porcentaje que ascendía al 24,3% en el área rural frente al 15,1% urbano.
EMPLEO. El empleo constituye uno de los principales puntos críticos. De los 1,5 millones de jóvenes, 977.232 integraban la fuerza de trabajo y 870.542 estaban ocupados, mientras 106.691 estaban desocupados, lo que representaba una tasa de desempleo juvenil del 10,9%, más del doble de la tasa general que actualmente ronda el 5%.
A esto se suma la precariedad: datos oficiales señalan que la informalidad afecta especialmente a quienes recién ingresan al mercado laboral y en 2025 llegó al 89,4% entre los trabajadores de 15 a 19 años.
El propio Ministerio de Trabajo identifica entre las barreras la falta de experiencia, el desajuste entre formación y demanda laboral, los bajos salarios, la debilidad de las redes profesionales y la dificultad para acceder al primer empleo formal.
EDUCACIÓN. La educación muestra otra brecha a medida que aumenta la edad. Según la EPHC 2025, el 73,6% de los jóvenes de 15 a 19 años asiste a una institución educativa, pero la proporción cae al 32,1% entre los 20 y 24 años y al 14,5% entre los 25 y 29 años.
SALUD. En materia sanitaria, apenas el 23,5% de los jóvenes de 15 a 29 años contaba con seguro médico según los últimos datos específicos disponibles, con una fuerte desigualdad territorial: 29,5% en las ciudades contra solo 12,9% en el campo.
La salud mental constituye además una creciente preocupación: la Línea 155, habilitada en mayo de 2025 para atención gratuita y confidencial de crisis de salud mental, acumuló 15.719 llamadas hasta marzo de 2026, mientras el Plan Nacional de Salud Mental 2024-2030 fijó como objetivo reducir en al menos 15% la tasa de mortalidad por suicidio.
Frente a estas brechas existen políticas públicas en marcha, aunque el reto es ampliar su cobertura y medir sus resultados. EmpleaPy Joven, creado por el Decreto 3822/2025, busca facilitar el primer empleo formal de personas de 18 a 29 años mediante capacitación y un incentivo estatal que cubre hasta 18% de la cotización al IPS de los jóvenes contratados por mipymes.
El Ministerio del Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS) volvió a promocionar el programa este septiembre y proyectó para 2026 unas 7.500 inserciones laborales efectivas y cerca de 8.000 vacancias específicas para jóvenes. A esto se suman los programas del SNPP y SINAFOCAL y las becas del Gobierno, que alcanzaron 7.600 beneficiarios en 2026 y más de 20.000 otorgadas en los últimos tres años, según el informe oficial.
Así, la celebración de la primavera vuelve a poner sobre la mesa una cuestión estructural: Paraguay tiene una población joven numerosa, pero una parte importante llega a la adultez entre empleos informales, dificultades para continuar estudiando y acceso limitado a protección social y servicios de salud.
Reducir la informalidad, conectar la educación con los empleos que demanda la economía, facilitar el primer trabajo formal, ampliar la formación técnica y universitaria y reforzar la atención de salud —especialmente la salud mental— aparecen como los principales desafíos para que ese peso demográfico pueda traducirse en desarrollo y movilidad social.
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