«Marset hizo en Bolivia una réplica de la estructura que manejaba en Paraguay, pero a mayor escala. Movía muchísimo dinero», afirmó Rachid, minimizando los USD 500.000 que el uruguayo habría pagado por protección: «Para Marset no es nada, es como quitarle un pelo del brazo, es insignificante para él».
El ministro apuntó directamente al modus operandi del narcotraficante: «Si mal no recuerdo, el lugar donde él fue aprehendido en Bolivia queda a cuadras de la Fiscalía. La SENAD en su momento fue infiltrada por esta estructura. Eso todo el mundo sabe y se está discutiendo en un juicio oral».
Rachid no descartó que el propio Marset haya colaborado con las investigaciones: «Siempre dije que cuando este tipo comience a hablar van a caer como moscas».
Sobre por qué cayó pese a contar con supuesta protección, explicó que el escenario cambió: «Hubo un cambio de gobierno en Bolivia. Se restablecen los contactos con el Gobierno Americano y hubo intervención de la DEA en la investigación».
El ministro calificó el operativo como «un golpe de timón muy fuerte» que demuestra «la voluntad política de combatir a los que formaban parte de esta estructura». Además, destacó la apertura a la cooperación internacional: «Recordemos que Bolivia es un país productor de clorhidrato de cocaína».
Rachid diferenció las investigaciones en curso: «La mayor información ahora está en Bolivia y en EE.UU. La información de la estructura con la cual operaba en Paraguay está en pleno juicio oral y público. Son cosas distintas».
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