En entrevista con Ñanduti Real Estate, el arquitecto Martín Dominici, explicó que el crecimiento vertical que experimenta la capital del país, está transformando la arquitectura nacional. Según señaló, este proceso se viene desarrollando de manera sostenida durante los últimos 20 años y produjo cambios tanto en la morfología de la ciudad como en las formas de construir y habitar.
Dominici señaló que, durante este período se incorporaron distintas situaciones que modificaron tanto la ciudad como la construcción en sí. En Asunción, el crecimiento comenzó a darse principalmente en altura, con la aparición de nuevos edificios, centros corporativos, centros comerciales y proyectos de gran escala.
“La morfología de la ciudad de Asunción fue cambiando, fue creciendo para arriba, aparecieron edificios corporativos, centros comerciales importantes y proyectos de gran escala, que modificaron mucho la ciudad y el paisaje”, sostuvo.
A su criterio, la transformación urbana también tuvo efectos sobre las empresas constructoras, que debieron desarrollar nuevas tecnologías para responder a tipologías de mayor escala y complejidad. Estos cambios también modificaron la manera de trabajar dentro del sector, especialmente ante la escasez de recursos humanos.
En ese sentido, aseguró que la falta de profesionales, técnicos y operarios generó una mayor competencia entre empresas por los recursos disponibles. “Al escasear el personal, las empresas empezaron a crecer sin ese recurso, lo que provocó que tanto las construcciones como las obras en sí bajaran su calidad o bajaran su planificación en base al incumplimiento de los plazos”, afirmó.
Asunción seguirá creciendo en altura
Desde el punto de vista arquitectónico, Dominici consideró que el proceso de transformación de Asunción continuará, particularmente a partir de la expansión de los edificios destinados a vivienda. “Fue muy interesante el cambio que se produjo y creo que va a seguir esa tendencia de crecimiento de la ciudad de Asunción hacia arriba”, sostuvo.
Además aseguró que uno de los cambios más importantes que se observan en la actualidad está relacionado con la aparición de unidades habitacionales más pequeñas, una tipología que, anteriormente no estaba instalada como una forma habitual de vida.
“La conformación de edificios como para vivienda, de unidades más pequeñas, que es algo que no existía como tipología o como estilo de vida y eso implicó un cambio cultural en la gente”, señaló.
Al mismo tiempo resaltó que, la cercanía a los lugares de trabajo y la necesidad de reducir los tiempos de traslado son factores que también están influyendo en estas nuevas formas de habitar. “El uso de unidades más pequeñas también guarda relación con que la gente valora estar más cerca y no permanecer tanto tiempo en transporte para poder desplazarse para el trabajo o sus áreas de influencia”, dijo.
Sin embargo, remarcó que este crecimiento vertical también genera nuevas demandas para la ciudad, por lo que, en el corto y mediano plazo, Asunción necesitará ampliar su infraestructura para acompañar la transformación urbana.
Entre las necesidades mencionó infraestructura vinculada a instalaciones, circulación vehicular y transporte público, además de hospitales, institutos educativos y deportivos y mejores accesos de entrada y salida de la ciudad.
El impacto de la tecnología y una identidad propia
La incorporación de tecnología y nuevos sistemas constructivos representa otro de los desafíos para la arquitectura paraguaya. Para Dominici, la escasez de mano de obra está impulsando la búsqueda de alternativas que permitan reducir los procesos artesanales y acelerar la ejecución de las obras.
Según señaló, la falta de personal alcanza a distintos niveles de la cadena, desde operarios y técnicos hasta profesionales y puestos gerenciales. “Son escasos los recursos actuales y se reparten entre pocas empresas, no hay tanta capacidad de recursos humanos como para la cantidad de obras que se están desarrollando”, sostuvo.
Ante este escenario, comentó que el sector está considerando alternativas como sistemas prefabricados y sistemas de construcción en seco. “Se está tratando de implementar tecnología con sistemas prefabricados y sistemas de construcción en seco, que no impliquen tanta mano de obra o proceso artesanal”, explicó.
En ese sentido, aseguró que con esta transformación “se va perdiendo la esencia de la construcción y la arquitectura tradicional paraguaya que tiene mucho de eso de artesanal, del barro y el ladrillo”, y plantea un nuevo desafío relacionado con la identidad arquitectónica local.
Sin embargo, Dominici consideró que esta evolución puede derivar en una nueva identidad arquitectónica que combine ambas dimensiones. “Creo que con el tiempo se va a generar algún tipo de identidad propia que tenga que ver con esta mezcla entre lo artesanal, entre la calidez y lo manual con lo tecnológico”, afirmó.
Para el arquitecto, esta combinación deberá responder no solo a las necesidades funcionales de las construcciones actuales, sino también a la velocidad con la que deben ejecutarse, ya que el crecimiento de los desarrollos corporativos también modificó la forma en que las empresas conciben sus espacios de trabajo.
Dominici recordó que cuando llegó a Asunción, hace 15 años, una parte importante de las empresas funcionaba en casas adaptadas como oficinas. La ausencia de edificios corporativos y una menor demanda explicaban, en parte, ese modelo, “esto provocó que se construyan muchos edificios corporativos en diferentes lugares de la ciudad, sobre todo en el eje corporativo”, afirmó.
En este proceso, planteó la necesidad de que la arquitectura corporativa considere no solamente la funcionalidad de las oficinas, sino también el bienestar de quienes utilizan esos espacios. “Nosotros tenemos oficinas con gimnasio, con salas, comedores, con lugares de esparcimiento, lugares para comer, salas de reuniones, sala de cowork, auditorios para hacer presentaciones, charlas y demás”, detalló.
Para el experto, estos elementos también tienen un impacto sobre las empresas, debido a que pueden influir en la experiencia de sus empleados ya que las características del espacio de trabajo pueden incidir en el desempeño de las personas.
“El hábitat de una persona influye mucho en el rendimiento y la productividad”, afirmó. “Si es una persona que se siente cómoda, si se siente confortable y se siente que es tenida en cuenta a la hora de ese confort, responde de mejor manera, produce mucho más y está más feliz habitando ese espacio”.
Para Dominici la evolución de los espacios corporativos también está vinculada a la incorporación de tecnología y habló de mejoras en sistemas de refrigeración, velocidad de los ascensores, vistas, pieles de vidrio y pisos técnicos, entre otros elementos.
Sin embargo, el desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas modalidades de trabajo remoto están planteando una nueva transformación para la arquitectura corporativa. Según explicó, las empresas siguen necesitando una ubicación física, especialmente para aquellas actividades que requieren contacto presencial, pero ya no todas las funciones demandan una presencia permanente.
Entre las razones mencionó tanto la incorporación de tecnología como la posibilidad de realizar determinadas tareas de manera remota. “La empresa en sí necesita tener una ubicación, una localización física y la realidad es que hay muchas de las gestiones que se tienen que hacer cara a cara, pero hay otras que no”, explicó.
Para Dominici, es precisamente en ese equilibrio donde se encuentra la transformación que atraviesa actualmente la arquitectura corporativa “Hacia este mix está llegando actualmente el mercado”, concluyó.
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