La abogada Diana Vargas, especialista en Derechos Humanos, lanzó una preocupante estadística sobre la realidad paraguaya: 8 de cada 10 personas sufrieron algún tipo de violencia en su familia.
«Lastimosamente generalmente son niñas y mujeres. Hay entornos violentos», sostuvo. «Eso se replica después en el noviazgo, en la vida adulta», dijo, señalando el círculo de violencia que se transmite de generación en generación si no hay intervención y acompañamiento.
Vargas reconoció que también hay mujeres que ejercen violencia, pero aclaró que «los datos estadísticos nos muestran que la mayoría de los casos se da de hombre a mujeres. No podemos desconocer que estamos viviendo en una sociedad violenta».
Respecto al aumento de feminicidios, la especialista habló de una responsabilidad del Estado que llega tarde. «Estamos cosechando lo que sembramos», afirmó.
La abogada también alertó sobre el alarmante subregistro de la violencia familiar. «Se estima que llega al sistema apenas el 10%. No tenemos que pensar que esas 200 mil denuncias que hubo en los últimos 5 años son el número de casos que hay en Paraguay. Es un hecho que cuesta demasiado denunciar», dijo.
«El año pasado hubo poco más de 32 mil denuncias en el ámbito de la Fiscalía. De esas 32 mil apenas 8 mil causas penales hay», detalló, señalando elementos culturales y «resistencia del funcionariado que recibe la denuncia».
Vargas cuestionó las prioridades del Congreso. «Ahora está tratando un proyecto sobre abigeato para ampliar penas, no estoy minimizando que hay que cuidar a las vacas, pero ¿más que las mujeres?», planteó.
También criticó la aplicación de las tobilleras electrónicas. «De las poco más de 200 tobilleras electrónicas que están activas, apenas 52 son para casos de violencia. Hubo una gran mentira en términos de discusión política, hay un gran negocio detrás», afirmó. «No podemos decir si funciona o no porque ni siquiera se está aplicando», agregó.
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