El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador opositor Flávio Bolsonaro protagonizaron un tenso cruce de acusaciones de corrupción en el primer cara a cara televisado entre ambos, con miras a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo domingo 25 de octubre.
Los dos candidatos se atacaron mutuamente y se interrumpieron durante el debate retransmitido en la cadena Band, con las sospechas que pesan sobre algunos de sus allegados.
«La mentira es el fuerte de la familia Bolsonaro», lanzó el dirigente progresista. «Tu nariz está creciendo, Lula. Ten cuidado», respondió el candidato del ultraderechista Partido Liberal (PL).
Lula citó los millonarios pagos de Daniel Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master, en el epicentro de un escándalo financiero que ha salpicado a multitud de autoridades brasileñas y al entorno de los Bolsonaro. La investigación apunta a que Flávio Bolsonaro negoció con Vorcaro unos 134 millones de reales (26 millones de dólares) para financiar una película sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, detenido por intento de golpe de Estado.
«Ustedes están traicionando a la patria y serán juzgados por ello», aseveró el jefe de Estado, acusando además a Eduardo Bolsonaro de haber «huido a Estados Unidos para conspirar contra Brasil».
Bolsonaro respondió con las tres investigaciones abiertas contra el primogénito de Lula, Fábio Luís Lula da Silva (Lulinha), por supuesto tráfico de influencias. «Usted protege a su hijo. Su Gobierno se convirtió en un mercadeo de negocios. Sus gobiernos siempre estuvieron marcados por la corrupción», atacó el senador.
En otro momento, Lula dijo: «No quiero quedarme cerca de ti, quiero tomar distancia con milicianos», en alusión a los supuestos nexos de la familia Bolsonaro con grupos paramilitares de Río de Janeiro.
Ambos candidatos también cruzaron acusaciones vinculándose con líderes internacionales. Lula relacionó a Bolsonaro con Javier Milei y Donald Trump, mientras el opositor asoció a Lula con Daniel Ortega y Nicolás Maduro.
Sin embargo, los dos coincidieron en su preocupación por la seguridad del país. Bolsonaro prometió declarar guerra al «narcoterrorismo» y Lula defendió la creación de un Ministerio de Seguridad Pública.
Bolsonaro salió victorioso en la primera vuelta con 47% de los votos frente al 45% de Lula.
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