Paraguay ante el desafío de convertir su energía en desarrollo tecnológico

Paraguay tiene una ventaja competitiva importante para atraer inversiones en infraestructura tecnológica gracias a la disponibilidad de energía eléctrica. Sin embargo, aprovechar ese potencial requiere anticiparse al crecimiento de la demanda, diversificar las fuentes de generación y definir bajo qué condiciones se destinará la electricidad a nuevas industrias, especialmente ante la expansión de los centros de datos y los proyectos vinculados a la inteligencia artificial.

Para Bruno Vaccotti, director de la Cámara Paraguaya de Fintech, el país enfrenta una oportunidad que puede transformar su estructura económica, pero también una urgencia que no puede seguir postergándose. El ejecutivo recordó que Paraguay arrastra un rezago de décadas en materia de generación y que el aumento del consumo doméstico podría poner a prueba la capacidad del sistema en los próximos años.

Consultado sobre la posibilidad de que Paraguay reciba nuevas inversiones intensivas en electricidad, Vaccotti señaló que el país debe cambiar su enfoque y dejar de considerar la energía disponible como un “recurso ilimitado”. A su criterio, esperar a que la demanda doméstica continúe creciendo mientras se destina el excedente a otros mercados, “puede reducir las posibilidades de desarrollar nuevas industrias locales”.

“La mejor forma de paliar la crisis energética de la que estamos hablando es adelantando la crisis”, afirmó. A la par, sostuvo que Paraguay acumula cuatro décadas sin inversiones de gran magnitud en generación eléctrica que permitan acompañar el crecimiento de la demanda, “desde que se terminó la hidroeléctrica Yacyretá no se hicieron grandes inversiones con respecto a la generación”, señala.

Frente a este panorama, consideró necesario impulsar nuevos proyectos hidroeléctricos, desarrollar fuentes renovables como la biomasa y explorar alternativas de generación térmica, con el objetivo de diversificar la matriz y reducir la dependencia de fuentes externas de abastecimiento.

“Mientras más soberana sea la energía, mejor para el país en el mediano y en el largo plazo”, aseguró. Vaccotti también destacó el papel que desempeña el sector privado para acelerar estas inversiones y a su criterio, en lugar de depender exclusivamente de los recursos públicos, se debe avanzar en alianzas público-privadas y mecanismos que vinculen el desarrollo de nueva capacidad de generación con las necesidades de las empresas que demandan grandes cantidades de electricidad.

Como ejemplo, mencionó la posibilidad de que, mediante instrumentos legales y contratos específicos, una empresa interesada en instalar un centro de datos contribuya a construir nueva capacidad de generación y reciba créditos energéticos para utilizar electricidad durante un periodo determinado. “Este tipo de esquemas, permitiría ampliar la inversión sin trasladar toda la carga financiera al Estado o al contribuyente”, argumentó.

Data centers e inteligencia artificial como desafío de la demanda

El desarrollo de centros de datos de gran escala representan una oportunidad importante para Paraguay en materia económica y de generación de empleo, pero Vaccotti aseguró que no todos los proyectos tecnológicos tienen las mismas necesidades ni generan las mismas exigencias para el sistema eléctrico.

En particular, mencionó la minería de Bitcoin, que opera actualmente en el país, y las infraestructuras destinadas a servicios de IA y computación de gran escala, conocidas como hyperscale, y según explicó las operaciones de minería de activos digitales cuentan con una característica que puede contribuir a la estabilidad del sistema, con la posibilidad de interrumpir su consumo rápidamente cuando la ANDE necesita aliviar la demanda durante los periodos de mayor exigencia.

Al respecto añadió que, en conjunto, las tres mayores compañías de minería del país operan alrededor de 70.000 máquinas, que pueden desconectarse en menos de 30 segundos cuando el sistema lo requiera. “Esta flexibilidad permite que las instalaciones reduzcan temporalmente su consumo cuando la red está sobrecargada” sostuvo Vaccotti.

Como ejemplo, mencionó que la industria minera registró 873 horas de modulación durante el año pasado, equivalentes a aproximadamente 36 días y medio de interrupciones o reducción programada del consumo. A su criterio, el escenario sería diferente para determinados centros de datos vinculados a la IA, cuyas operaciones requieren una disponibilidad eléctrica prácticamente continua.

La diferencia, advirtió, debe ser considerada antes de comprometer grandes volúmenes de energía con nuevos proyectos, ya que una infraestructura que no pueda reducir su consumo durante los momentos críticos podría aumentar la presión sobre el sistema, con riesgos de cortes, variaciones de tensión y otras dificultades operativas.

Por ello, consideró que la discusión nacional no debería centrarse únicamente en cuánto están dispuestas a pagar las empresas por la electricidad, sino también en las condiciones de suministro que ofrecen y en su capacidad de adaptarse a las necesidades del sistema. “Debería ser la prioridad energética nacional a quién vendemos nuestra energía y bajo qué condiciones, y donde el precio es solamente uno de los indicadores”, enfatizó.

La energía como oportunidad para transformar la matriz económica

Más allá de los desafíos energéticos, Vaccotti señaló que el procesamiento de datos y el desarrollo de infraestructura tecnológica pueden convertirse en motores de transformación económica para Paraguay durante la próxima década.

A su criterio, el país necesita ampliar su base productiva para reducir la dependencia de actividades tradicionales como la agricultura, la ganadería y el sector forestal, cuyos resultados también están expuestos a factores climáticos y a los límites propios de la expansión productiva.

“Lo que puedo decir a título personal es que no existe otra industria que pueda cambiar la matriz económica del país en los próximos 10 años, que no tenga que ver con la energía y el procesamiento de datos”, afirma.

El ejecutivo sostuvo que la economía del conocimiento ofrece la posibilidad de generar un valor significativo en espacios relativamente reducidos, mediante infraestructura tecnológica, servicios digitales y actividades vinculadas a la gestión de información.

A diferencia de los sectores tradicionales, que requieren ampliar superficies productivas o incrementar el número de animales para crecer, el procesamiento de datos permite desarrollar nuevas actividades económicas a partir de la capacidad computacional y el uso eficiente de la electricidad.

Para Vaccotti, esta posibilidad representa una oportunidad para diversificar las fuentes de ingresos del país, impulsar la innovación, generar empleos calificados y desarrollar servicios con potencial de exportación. Sin embargo, remarcó que para concretar este escenario dependerá de las decisiones que adopten tanto el Gobierno, las empresas y los distintos actores involucrados.

“Hoy no conocemos otra labor que pueda hacer que se cambie la matriz económica del país en los próximos 10 años, que no tenga que ver con el cómputo, con el manejo de datos y con el uso eficiente de la energía. El desafío no está únicamente en atraer proyectos, sino en construir las condiciones necesarias para que las inversiones sean sostenibles y contribuyan al desarrollo económico nacional”, dijo.

Vaccotti concluyó que el futuro energético y tecnológico de Paraguay requiere una discusión abierta, con información suficiente para que la ciudadanía pueda evaluar las oportunidades y los riesgos de los nuevos proyectos, ya que las decisiones relacionadas con el uso de la electricidad y la instalación de grandes infraestructuras no deberían limitarse a conversaciones entre grupos reducidos de autoridades y actores privados.

En ese sentido señaló que la ciudadanía “tiene derecho a respaldar o rechazar la instalación de centros de datos y otras industrias intensivas en energía”. Sin embargo, afirmó que ese posicionamiento debe construirse sobre información clara acerca de las necesidades de electricidad, los compromisos asumidos, los beneficios económicos y las implicancias para el sistema nacional. 


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