Astronauta Julie Payette pide llevar a Marte el espíritu de cooperación que presidió la Estación Espacial

La astronauta canadiense Julie Payette expresó su deseo de que cuando un ser humano camine sobre Marte no llegue solo, no plante la bandera de un país y lo haga en nombre de toda la humanidad, siguiendo el espíritu de cooperación de la Estación Espacial Internacional (ISS).

Payette, que voló en dos misiones del transbordador espacial y participó en la construcción de la ISS, reivindicó durante su intervención en el festival Starmus, en Tenerife (España), la colaboración humana como uno de los grandes legados de la exploración espacial.

«Dentro de siglos quizá pocos recuerden los nombres de quienes pasaron por allí, pero sí que fue la primera vez que la humanidad fue capaz de construir y mantener conjuntamente algo extraordinariamente complejo en uno de los entornos más hostiles posibles», sostuvo sobre la estación donde rusos, estadounidenses, europeos, japoneses y canadienses han trabajado juntos durante un cuarto de siglo.

La astronauta recordó cómo en 1999 llegó a una estación formada apenas por dos módulos y regresó diez años después para encontrar una infraestructura de dimensiones próximas a un campo de fútbol. Desde allí arriba, añadió, las diferencias terrestres se vuelven difíciles de encontrar y la Tierra aparece como una «maravilla azul» suspendida sobre la oscuridad.

Payette rebajó las expectativas de una llegada rápida a Marte, al señalar que quedan cuestiones elementales por resolver, incluso cómo lavar la ropa durante un viaje que puede prolongarse dos años. «Nadie quiere tocar Marte con la ropa interior sucia», ironizó.

«Llegará, aunque no tan rápido como a alguno le gustaría», dijo sobre la expansión humana fuera de la Tierra, y advirtió que requerirá «los cerebros de muchos humanos y las cabezas de muchas naciones».


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