Durante su homilía pronunciada este domingo en Asunción, el arzobispo metropolitano señaló que muchos hijos cuentan con un padre biológico, pero carecen de su presencia, acompañamiento y compromiso cotidiano.
En ese sentido, afirmó que numerosos niños y jóvenes viven como “huérfanos de un padre vivo”, debido a la ausencia de una figura paterna activa en sus vidas.
Asimismo, el purpurado dedicó una reflexión a aquellos padres que han tomado caminos alejados de los valores cristianos.
Indicó que ninguna persona puede construir un futuro sólido para sus hijos sobre la injusticia, el engaño o el daño causado a los demás, aunque crea que con ello está asegurando el bienestar económico de su familia.
“No pueden dar de comer a sus hijos el pan sucio de la corrupción, de la violencia o de la deshonestidad”, expresó Martínez, al remarcar que los hijos necesitan mucho más que bienes materiales. Según afirmó, el ejemplo de una vida honesta, recta y coherente constituye una herencia mucho más valiosa para las nuevas generaciones.
Finalmente, sostuvo que el mejor alimento que un padre puede ofrecer a sus hijos es el testimonio de una conciencia limpia y de un trabajo honrado.

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