Los cálculos técnicos detallados por Ferreira señalan un impacto negativo de USD 50 millones anuales para el Estado. Esta cifra contempla el déficit generado a la ANDE y el lucro cesante por la energía que el Paraguay dejará de ceder en Itaipú para destinarla a los proyectos de hidrógeno y fertilizantes verdes.
El ex titular de la ANDE fue contundente al exigir «parar la pelota» ante un esquema que calificó como una entrega energética innecesaria. Ferreira argumentó que Paraguay no tiene responsabilidad en las emisiones globales de CO2 como para asumir el costo de subsidiar la «energía verde» requerida por países desarrollados.
Finalmente, Ferreira criticó la falta de lógica en la política actual, al otorgar energía barata a una empresa extranjera exonerada de impuestos, en contraste con los industriales paraguayos. Estos últimos, que generan empleo formal y cumplen con sus obligaciones tributarias, no cuentan con incentivos similares, por lo que advirtió: «Nosotros vamos a pagar esa inversión».

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