El menor permanece intubado en terapia intensiva del Instituto de Previsión Social (IPS), con un traumatismo craneoencefálico grave. “Voy a hablar bien crudo, pero es una manera de crear conciencia: a él le quitaron la mitad del cráneo del lado derecho”, expresó. El padre reconoce que su hijo podría quedar con secuelas como consecuencia de las graves lesiones sufridas.
En medio de la angustia, Sosa destacó especialmente el trabajo del personal sanitario que atiende a su hijo. “A los médicos no les llamo médicos, sino ángeles vestidos de blanco por todo lo que hacen por los pacientes”, manifestó. Aseguró que la familia recibió un trato humano y profesional desde el ingreso del adolescente y expresó su agradecimiento a todo el equipo del IPS que permanece pendiente de su evolución.
El padre también cuestionó la actuación del conductor involucrado en el accidente y aseguró que este no se puso a disposición de la familia inmediatamente después de lo ocurrido. Según relató, recién posteriormente recibió un aporte económico, que decidió aceptar luego de consultar con su abogado. Sosa también rechazó la versión del automovilista de que habría tocado bocina cuatro veces para alertar al adolescente antes del impacto.
De acuerdo con la versión del padre, las bocinas no estaban dirigidas a su hijo, sino a otro vehículo que aguardaba para incorporarse a la avenida Sacramento. Sostuvo incluso que el conductor de ese automóvil habría sacado la mano por la ventanilla para advertir al automovilista sobre la presencia del peatón. El adolescente, según la familia, se encontraba cruzando por la franja peatonal cuando fue embestido.
Sosa pidió que el caso no quede reducido únicamente a la conducta del automovilista y puso el foco en las condiciones de seguridad vial de la zona. Reveló que los padres habían solicitado en febrero la instalación de reductores de velocidad, pero que el planteamiento no tuvo respuesta.
“Ese exceso de velocidad no iba a haber si se colocaban los reductores de velocidad que se solicitaron en febrero por los padres y no se le dio curso”, afirmó. Según describió, cruzar diariamente esa intersección representa un riesgo debido a que numerosos conductores no ceden el paso a los peatones.
El padre cuestionó finalmente a las autoridades por no haber atendido oportunamente el reclamo y pidió que la tragedia que atraviesa su familia sirva para generar conciencia y evitar nuevos casos. “Al no haber los reductores que se solicitaron a tiempo hay una falencia y falta grave”, sostuvo. Mientras reclama respuestas sobre las condiciones de seguridad en Sacramento, su hijo continúa librando la batalla más difícil en terapia intensiva del IPS.
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