Los aranceles de represalia impuestos por Canadá a una serie de productos estadounidenses entraron en vigor este martes, sin que se vislumbre un acuerdo comercial en el horizonte.
Las medidas compensatorias se aplicarán a productos estadounidenses por un valor cercano a los 28.000 millones de dólares canadienses (unos 20.000 millones de dólares), desde acero hasta muebles y camisetas de algodón, con tasas de hasta el 50%.
El primer ministro Mark Carney afirmó que Canadá sigue buscando un acuerdo con Estados Unidos que sea «duradero» y que beneficie a ambos países. «Estamos dispuestos a sentarnos a negociar cuando los estadounidenses estén listos», dijo.
Por su parte, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, declaró que «la pelota está en el tejado de Canadá» y advirtió que Washington podría responder prohibiendo la importación de algunos productos canadienses.
El presidente Donald Trump amenazó el lunes con suspender todas las relaciones comerciales con Bombardier, una de las empresas más grandes de Canadá, a menos que traslade su producción al sur.
Canadá y Estados Unidos mantienen la mayor relación comercial bilateral del mundo, valorada en casi 900.000 millones de dólares en 2025.
Los economistas advierten que los aranceles elevarán los precios de productos cotidianos como ropa, alimentos y muebles para los consumidores de ambos países.
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