La crisis sanitaria sumó este viernes un nuevo componente político a una negociación que todavía no logra desactivar la huelga de médicos prevista para el 21 y 22 de septiembre. Mientras la Comisión Especial de Crisis del Senado busca acercar posiciones entre el Gobierno y el Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), el Ministerio de Salud alcanzó por otra vía un acuerdo con un grupo de especialistas y subespecialistas que dejó sin efecto sus renuncias y decidió no adherirse al paro.
El senador Natalicio Chase confirmó que ese entendimiento fue gestionado por sus colegas Lilian Samaniego y Noelia Cabrera y se concretó “sin el conocimiento de la Mesa de Crisis”, una negociación paralela que terminó trasladando la tensión sanitaria al propio Senado.
El acuerdo permitió al Gobierno contener uno de los frentes más delicados de la crisis: los especialistas y subespecialistas desistieron de sus renuncias y se comprometieron a seguir prestando servicios y a no sumarse a la huelga. A cambio, Salud y las legisladoras involucradas asumieron el compromiso de trabajar en una propuesta técnica y legislativa que haga viable un salario diferenciado para profesionales de alta complejidad y medicina crítica, mediante el Fondo de Recategorización del Presupuesto General.
El entendimiento alcanzó a áreas sensibles como anestesiología, cirugía pediátrica, neonatología y terapia intensiva, entre otras. La ministra María Teresa Barán, las senadoras Samaniego y Cabrera, y representantes de los médicos suscribieron el acta.
Pero la forma en que se consiguió esa salida abrió otra crisis. Esperanza Martínez acusó a Lilian Samaniego y Noelia Cabrera de haber realizado una “maniobra para dividir” al sector médico y sostuvo que la negociación por fuera de la Comisión de Crisis puso en riesgo las conversaciones con Sinamed.
La senadora afirmó incluso que reclamó personalmente a sus colegas por “la cagada” que, a su criterio, estaban haciendo y descargó su crítica más dura contra Barán: calificó la actuación de la ministra como una “payasada” y afirmó que “se tiene que ir a su casa”.
Samaniego respondió en el Senado y exigió una rectificación: “Discúlpate, Esperanza, tenés la obligación moral”, sostuvo, defendiendo su intervención con el argumento de que el objetivo es dignificar a los médicos del país.
El episodio expuso, además, que el acuerdo con los especialistas no resuelve el conflicto de fondo. La negociación principal con Sinamed sigue abierta y gira sobre reclamos salariales, mejores condiciones laborales, desprecarización, nombramientos y pago diferenciado por feriados.
En las últimas conversaciones se comenzó a trabajar sobre una propuesta presupuestaria cercana a USD 67 millones, pero todavía no existe un acuerdo definitivo. Sinamed había valorado una mayor apertura del Ministerio de Salud y las partes incluso solicitaron postergar la reunión tripartita prevista ante el Ministerio de Trabajo para continuar negociando directamente. Chase aseguró, por su parte, que los médicos se mostraron “bastante flexibles” y que Basilio Núñez llevará al Ejecutivo las propuestas surgidas en la Comisión de Crisis.
El escenario queda así partido en dos: Salud logró neutralizar las renuncias y apartar de la huelga a un grupo estratégico de especialistas, pero lo hizo mediante una gestión que dejó al margen a la mesa creada precisamente para encauzar la crisis y que provocó un duro enfrentamiento político en el Senado.
Mientras tanto, Sinamed no considera satisfechas sus reivindicaciones y mantiene vigente la huelga nacional del 21 y 22 de septiembre. Las conversaciones continúan y existe mayor apertura entre las partes, pero hasta este viernes no se anunció un entendimiento capaz de levantar la medida de fuerza. El Gobierno consiguió apagar uno de los focos más peligrosos de la crisis sanitaria, aunque el conflicto principal sigue abierto.
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