El Partido Colorado llegó ayer a sus 139 años de fundación en un escenario político llamativamente distinto al que su conducción hubiera querido exhibir en una fecha cargada de simbolismo. La celebración encuentra a la ANR en el poder y con una estructura territorial dominante, pero atravesada por una sorprendente crispación dentro del propio movimiento oficialista Honor Colorado, donde las diferencias dejaron de circular exclusivamente en ámbitos internos y comenzaron a exteriorizarse mediante declaraciones, reproches y advertencias entre sus principales referentes.
El presidente de la Junta de Gobierno de la ANR, Horacio Cartes, encabezó los actos conmemorativos, que incluyeron la tradicional ofrenda floral en el Panteón Nacional de los Héroes. Sin embargo, después de la ceremonia, el exmandatario introdujo una palabra de fuerte contenido político al referirse a los “indisciplinados” dentro del Partido Colorado. Al mismo tiempo, respaldó al presidente Santiago Peña frente a la crisis sanitaria y sostuvo que el Gobierno encontrará una solución a los problemas que atraviesa el sistema de salud.
Las expresiones de Cartes se producen después de varios días de cuestionamientos del senador Gustavo Leite, dirigente de Honor Colorado, hacia aspectos de la gestión de Peña. La tensión quedó todavía más expuesta con las declaraciones del vicepresidente Pedro Alliana, quien, sin mencionar al legislador, cuestionó a dirigentes que realizan un “tour de medios” para criticar, en vez de recorrer el país y trabajar por los candidatos colorados.
“El que se quiere poner el sayo, que se lo ponga”, lanzó, en una alusión que inevitablemente quedó asociada a las recientes intervenciones públicas de Leite.
Alliana también buscó desactivar las versiones sobre un distanciamiento entre la Junta de Gobierno y la Presidencia de la República. Aseguró que no puede responsabilizarse por el discurso de un dirigente que habla sin autorización del presidente del partido o del presidente de la República y defendió la gestión de Peña en salud, aunque reconoció que persisten falencias.
Alliana, en otra de sus intervenciones, al ser consultado sobre el manejo de fondos públicos, remarcó que no mantiene vínculos con ningún agente financiero y que su interés es que “la plata esté bien asegurada y bien pagada”.
Por su lado, el gobernador de Guairá, César Sosa, se sumó al cruce y esta vez apuntó directamente a Leite. “Tenés que salir a trabajar y no mirar desde las graderías”, afirmó al señalar que, si bien las críticas pueden ser constructivas, el senador forma parte del mismo proyecto político.
Sosa advirtió además que esos cuestionamientos son los que “encienden las chispas” sobre un eventual quiebre del oficialismo y reclamó concentrar las fuerzas en las elecciones municipales del 4 de octubre.
Cabe señalar que, ya en vísperas del aniversario, los 15 gobernadores colorados habían considerado necesario hacer un llamado público a la pacificación interna y a deponer actitudes que pudieran perjudicar al partido. También el Consejo de Presidentes de Seccionales de Asunción se pronunció en ese mismo sentido.
Así, una fecha concebida para exhibir historia, fortaleza y unidad terminó poniendo bajo los reflectores una disputa que Honor Colorado procura negar como ruptura, pero que sus propios referentes alimentan con sus declaraciones.
La fotografía política del 139º aniversario muestra, además, una ANR con celebraciones separadas: mientras el oficialismo se congregó alrededor de Cartes y la Junta de Gobierno, el sector disidente organizó un acto en Areguá con la presencia de Arnoldo Wiens.
A pocas semanas de las municipales, el desafío inmediato del coloradismo ya no parece ser solamente movilizar su poderosa estructura electoral, sino contener una inesperada pelea dentro del movimiento que concentra el poder.
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